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Satélite captura imagen sin precedentes de un gigantesco trozo de basura espacial
Satélite captura imagen sin precedentes de un gigantesco trozo de basura espacial
Astroscale Japan Inc, una empresa japonesa que trabaja para limpiar desechos espaciales, acaba de compartir una imagen notable: la primera fotografía de un trozo de basura espacial a una distancia extremadamente cercana.
La fotografía fue tomada desde sólo 50 metros de distancia por el sistema de cámara satelital Astroscale-Japan (ADRAS-J) durante la misión de Remoción Activa de Escombros de la compañía. El sujeto de la foto es un gran trozo de basura espacial que mide 11 m x 4 m. Originalmente se trataba de la etapa superior de un cohete japonés H-IIA, que desde 2009 orbita la Tierra en órbita baja.
Una vez que ADRAS-J llegó a una ubicación a varias millas del campo de escombros, el equipo desplegó una cámara infrarroja que utilizó algoritmos de navegación para realizar una aproximación segura. En mayo, ADRAS-J llegó a unos 50 metros del vertedero, lo suficiente para poder capturar imágenes detalladas del objeto. ADRAS-J ahora intentará acercarse a los escombros para capturar imágenes más detalladas.
La agencia espacial japonesa ha seleccionado a Astroscale para su programa de eliminación de desechos espaciales (CRD2), y ADRAS-J es parte de esta iniciativa. Estudiar un trozo de basura espacial de cerca permite a Astroscale comprender plenamente la condición y los movimientos del objeto antes de destruirlo. Los datos recopilados permitirán a los científicos lanzar otra misión en el futuro, realizando una aproximación segura, “agarrando” el objeto con un brazo robótico y sacándolo de la órbita, donde se quemará en la atmósfera terrestre.
Los desechos espaciales en la órbita baja de la Tierra no sólo incluyen partes de cohetes viejos, sino también satélites fuera de servicio e incluso desechos de colisiones entre estas partes. La NASA dice que hay millones de piezas de basura espacial orbitando la Tierra a 18.000 millas por hora, lo que representa una amenaza directa a los satélites activos, así como a los hábitats humanos en la Estación Espacial Internacional y la nueva estación espacial de China.
A lo largo de los años se han llevado a cabo una serie de esfuerzos internacionales para encontrar formas de retirar de forma segura y eficaz los escombros, que se estima que suman casi 6.000 toneladas.