La estación central de Estocolmo gestiona más de 250.000 pasajeros cada día. Y lo especial es que estas personas no saben que el calor de su cuerpo está siendo aprovechado para obtener energía.
Cuanto más se mueven los pasajeros en la Estación Central de Estocolmo, más energía producen. En 2017, los ingenieros de la inmobiliaria sueca Jernhusen encontraron una forma de utilizar este exceso de energía para calentar otro edificio en la misma zona.

El uso del calor corporal para calentar un edificio se ha aplicado en edificios concurridos como centros comerciales o cines en invierno. Lo diferente de la Estación Central de Estocolmo es cómo los ingenieros capturan el exceso de calor y transfieren energía entre la estación y el edificio de oficinas Kungbrohuset de 13 pisos, a más de 30 metros de distancia.
El sistema en la estación central de Estocolmo funciona de la siguiente manera. En el sistema de ventilación de la estación se instalan intercambiadores de calor. El dispositivo absorberá el exceso de calor corporal y lo utilizará para calentar el agua en un tanque subterráneo. El agua se bombeará a través de tuberías a otro edificio y se integrará en el sistema de calefacción principal.
Este sistema ayuda a reducir el 25% de los costos de electricidad del edificio de oficinas.
En otros países, como Estados Unidos, los beneficios financieros de invertir en aislamiento, tuberías y bombas pueden no ser evidentes, pero en países como Suecia, donde la electricidad es cara y las temperaturas invernales son muy bajas, los beneficios son claros.
Además, este método tiene otras limitaciones, como que los edificios deben estar ubicados cerca unos de otros para evitar la pérdida de calor si es necesario bombearlo a largas distancias.